
Consciente de su vocación artística desde muy temprana edad, comenzó a formarse bajo la tutela de pintores de la talla de Jorge Rechani y Andrés Bueso. Sobre Rechani rememora nostálgico: “Él me daba clases todos los sábados por un período bastante largo. Él fue el que me motivó de verdad en términos de oficio, etc. Fue quien me empezó a hablar de lo que es ser artista. Era un personaje bien interesante y yo lo quería mucho”.
Gran parte de su éxito lo atribuye a un esfuerzo consciente de no permitir que lo encasillen como artista puertorriqueño o latinoamericano. “Me considero un artista contemporáneo de proyección universal. Desde mi puertorriqueñidad me integro a un tejido estético más amplio. Me molesta que traten de segregarme en vez de integrarme”, indica el pintor con firmeza.
Obra firmada y numerada a lápiz por el artista.
Editada por Polígrafa.
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