
noviembre 19, 2019
Exposiciones
“El Tiempo des-aprehendido”
A veces, evaluamos nuestro tiempo pasado por lo que hemos o no hemos hecho, a lo largo de esto que llamamos Vida. Entramos en un juego de valoración sobre nuestro ayer, donde la memoria se convierte en el primer filtro de apreciación, condicionada siempre por las emociones y la importancia o atención que adjudicamos a cada recuerdo.
Aunque el tiempo se vive, o más bien se recuerda haber vivido, de manera personal,el baremo sobre el que medimos el aprovechamiento de nuestro tiempo, queramos o no, viene condicionado por los valores de éxito instaurados en la sociedad a la que pertenecemos. Valores que, en su mayoría, quedaron constituidos sin apenas consideración hacia la persona, siendo quizá la mujer, quien de manera especial afronta los tramos de valoración de su línea temporalcon especialapremio.
Experimentamos varios momentos de recapitulación a lo largo de la vida, sobre los queposando nuestra atenciónde manera más o menos consciente, y aplicando los cánones de valoración aprendidos, acometemos la apreciación de lo vivido por:
El tiempo que pasó y no fue aprovechado.
El tiempo que creyendo ser aprovechado, en la distancia, crea un poso de disconformidad o nostalgia con uno mismo y nos enfrenta a valorar lo anhelado frente a lo logrado, lo exigido frente a lo realizado.
El tiempo que, estando ocupado en lo urgente, no dejó espacio a lo importante, y nos recuerda las cosas que se quedaron sin hacer, y ya no se harán porque ahora, no son posibles, no interesan, no tienen sentido, o no convienen.
Ante la aflicción de lo des-aprehendido, y la imposibilidad de recuperar el tiempo pasado, queda el paisaje, la particular belleza de lo transitado y la determinación de continuar en el camino aprehendiendo, o no, esto que llamamos Vida.
MartaSánchezLuengo
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