INFORMACIÓN IMPORTANTE: Esta página utiliza cookies propias y de terceros para obtener datos estadísticos, mejorar la navegación por la web. Si continúa navegando entendemos que acepta la instalación de cookies. Para obtener más información sobre las cookies y cómo puede gestionarlas acceda a nuestra Política de cookies. aceptar
No hay futuro en el sueño de ARCO. (ABC CULTURAL, Marzo 2018)

marzo 12, 2018

No hay futuro en el sueño de ARCO. (ABC CULTURAL, Marzo 2018)

"Las multitudes buscaron lo nuevo en ARCO 2018 y se encontraron lo de siempre. Eso, y una polémica difícil de enmendar"

Apenas pisé la cuestecita de la sección esa del «Futuro» en ARCO 2018, puede comprobar que lo importante no es lo que iba a hacer, sino lo que me «va a pasar». Aún no habían masticado los chicles que luego forraron una escultura hiper-cutre pero ya tenía todo el regusto empalagoso del aburrimiento abismal. Chus Martínez & Cía. consiguieron el exitazo de montar la «sección invitada» más delirante de la historia de ARCO, la materialización de tristes ridiculeces o cruda confirmación de que el comportamiento ferial ortodoxo es el de la picaresca.

Antes de comenzar ya teníamos el «Escándalo», la tormenta perfecta de una obra «presuntamente» polémica y unos gestores que actuaron como si fueran «comisarios políticos» dispuestos a provocar un alud. La batería de cámaras y periodistas enfocando la pared vacía del estand de Helga de Alvear el 21 de febrero adquiere proporciones históricas.

Bien es verdad que ya teníamos comportamientos deplorables por parte de la dirección de ARCO cuando Eugenio Merino metió a Franco en la nevera, pero lo que han «perpetrado» con las fotos de Santiago Sierra no es otra cosa que la confirmación de los peores temores consparanoicos. Esa censura inequívoca, junto a la retórica trapacera de los que «se limitaron a sugerir» que la cosa era un poco ofensiva, ha condicionado todos los corrillos del artisteo y ha conseguido cabrear hasta a los galeristas que estaban en estado fósil. El futuro será, como apuntara Marx, una repetición cómica de todo aquello que pudo tener carácter trágico. Este ferial necesitará purgar, aunque sea con un par de velas negras o con Joaquín Reyes disfrazado de «líder exiliado», la colosal metedura de pata.

Con tanto pseudo-collector, proto-sellector y ultra-VIP por los pasillos, confirmé que los artistas hacía tiempo que habían desaparecido de este berenjenal. Aquellos políticos, centralistas o periféricos, apalancados en diputaciones provinciales o calentando asientos en consejos de cajas de ahorros, también hicieron mutis. Solo el Rey sigue, impertérrito, aportando «pompa y circunstancia». La inercia polar no impide que el chiringuito atraiga a multitudes que buscan lo «nuevo» y reciben la ración de siempre: un menú degustación artístico recalentado e insípido. No hay ningún riesgo que correr, lo adecuado es presentar lo mismo del año pasado y, si es posible, en la misma pared para que nadie pueda despistarse. Este eterno retorno se agudizó a partir de la crisis; ahora que (pre)sentimos el retorno del ladrillo, las galerías prefieren apostar por la pintura viejuna y el decorativismo descarado.

Sobrecarga mediática

El psicólogo Kenneth J. Gergen señala que se está produciendo un nuevo tipo de identidad flexible y superabsorbente que emerge en la era de la sobrecarga mediática; la «multifrenia» y la saturación social no son inusuales en las jornadas de ARCO con tanta conferencia, mesa redonda, presentación, abracismo y cumplidos versallescos. Conviene no olvidar que la feria tuvo en el pasado cualidades sublimatorias al camuflar la precariedad del mercado funcionando como «evento cultural». Era la cita en la que todos querían estar, el ámbito de legitimación artística y el foco de atención mediática.

Ahora dicen que apareció «un nuevo coleccionismo», como si hubiera existido algo en el desierto precedente. En la entrada a este zoológico esteticista teníamos la gloriosa oportunidad de contemplar unas pinturas de Barceló, punki de toda la vida, capaz de provocarnos con un elefante. Cursiladas para todos los gustos y estilismos aburridísimos en la feria del escándalo censor. En el mini-golf del futuro seguían mascando chicle, encantados de tener algo blando para afrontar la realidad soporífera. La mera posibilidad de quedarme atascado en estas naderías me impulsa frenéticamente a tomarme unas vacaciones, aunque sea en la miseria y el escándalo de los demás.

FERNANDO CASTRO FLÓREZ

Deja un comentario

Todos los campos son obligatorios

Tipo de código